JORNADA HELADA Más de 100 sulkys rememoraron un pedazo de la historia icañense
Por Juan Marcelo Lagos
A pura tradición, con la marcha de los sulkys, los icañenses apagaron 119 velitas
Su comisionado, Luis Herrera,
convocó a los icañenses a superar las viejas barreras
impuestas por el divisionismo y unirse para proyectar un futuro de
grandeza.

Icaño, Avellaneda (C) En el cierre de los festejos por los 119
años de vida de Icaño, toda la comunidad se volcó
a sus calles principales para participar de los actos previstos,
especialmente para acompañar el paso de más de 80 sulkys,
testigos de un tiempo histórico que no quiere perderse, y del
acto protocolar desarrollado al pie del arco de entrada a esta ciudad.
Desde muy temprano, desafiando el frío de ayer, comenzaron a
arribar desde distintos parajes los primeros carros de tracción
a sangre. Finalmente, pasadas las 11, el maestro de ceremonia Santiago
Ledesma anunció el inicio de la tradicional marcha. Tras
transitar las principales calles, entre la algarabía y el
aplauso del público y de decenas de visitantes llegados
principalmente de Buenos Aires, todos confluyeron en el predio donde se
concretó el acto central.
El acto estuvo presidido por el comisionado local, Luis Herrera, el
secretario de la comuna, Juan Marcelo Navarro, la intendente de Colonia
Dora, Romina Allalla, los comisionados municipales de Herrera y Real
Sayana y autoridades de organismos estatales y de entidades
agropecuarias.
El frío atentó contra los vecinos de algunos parajes
más alejados, especialmente de los pobladores más
antiguos que aún viven. Igualmente llegaron sulkys desde
Yacasnioj, Lote 25, Navicha, Lago Muyoj, Cañitas Puertas, La
Costa, El Molino, Punta Isla y de barrios de Icaño.
Utilidades

“Yo me críe en Buenos Aires y hace poco que
estoy viviendo acá. El sulky es una herramienta de trabajo y es
lo único que tenemos. Nos ha sacado de apuro en muchas
ocasiones, incluso a nuestros vecinos”, dice doña
Angélica Gómez, quien diariamente transita dos
kilómetros desde Icaño Oeste para llegar al pueblo por
cualquier necesidad. Cuando se le pregunto sobre la posibilidad de que
las motocicletas u otros vehículos hagan desaparecer al sulky no
solo contesto que no ocurrirá eso sino que “Mientras viva
no voy a dejar que desaparezca y que con fiestas como las que se
vivieron ayer siempre va existir”
“Nosotros lo usamos para venir al pueblo, hacer diligencias,
acarrear agua y para todo tipo de necesidades, incluso para salir de
nuestras casas en caso de enfermedad”, relató Don Luis
Gonzaga, quien se trasladó desde Vacasnioj para participar de la
marcha. “Todas las veces que vengo siento que es una cosa que me
hace volver contento y feliz”, dice.

Elizabet Basualdo es hija adoptiva de Icaño. Es de Suncho Corral
y se casó con un icañense pero ayer junto con una vecina,
su hijo y otros vecinos subieron al sulky que heredó de su
abuelo. “Mi abuelo lo compró en el año 1982 y desde
entonces lo tengo, lo cuido y lo mantengo porque lo usamos para ir a
buscar agua, leña y pasear por el campo. La marcha de los sulkys
me llega mucho, es algo que me hace bien”, contó.
Angélica Anrríquez, nacida en Icaño pero radicada
en Buenos Aires. Vino solamente para participar de los festejos de su
pago natal. “Como soy icañense vine a festejar y traje a
mi nieta pequeña para mostrarle donde nació su abuela y
para que tenga estos bellos recuerdos. Todos los años trato de
volver”, relató mientras esperaba que los organizadores
dieran la orden de partida.