ESCUELA
Nº 56 Se llama Lelia del Carmen Farías de Salcedo
Desde Icaño surgió una “Maestra
Ilustre”
homenajeada por el Ministerio de Educación de la
Nación
Icaño, Avellaneda. La docencia desde las aulas implica un constante sacrificio y una interminable siembra de valores, cuyos frutos pueden apreciarse a largo plazo aunque de la forma más acotada.
Una partecita de esa siembra, de más de 20 años frente a los niños de la escuela Nº 56 Absalón Rojas, recibió la educadora icañense Lelia del Carmen Farías de Salcedo, quien fue reconocida como “Maestra Ilustre” por el Ministerio de Educación de la Nación, durante el acto público realizado en Buenos Aires el pasado 11 de septiembre, en el marco de la celebración del Día del Maestro.
Tamaño reconocimiento no solo alegró a sus compañeros de la escuela Nº 56 sino también a toda su comunidad ya que hizo trascender el nombre de su pueblo a nivel nacional.
Lelia abrió las puertas de su hogar y de su corazón para relatar el momento que atraviesa. “Ha sido un momento muy emotivo porque en un principio dude de que estaba pasando. Con el tiempo me fui dando cuenta al hacer un balance de mi carrera docente, un proceso que fue con luces y sombras, que no todo el trabajo que hice fue en vano.
La noticia la recibió telefónicamente en su casa por un llamado que realiza la supervisora del área. Allí le indicó que debía presentarse en el Consejo General de Educación al día siguiente aunque con anterioridad, la subsecretaría de Educación de la Provincia, la había desconcertado al pedirle en curriculum de su carrera educativa. “No sabía para que era y cuando me presenté en el Nivel Primario la titular del mismo me indicó que había sido elegida maestra ilustre mediante una resolución de la ministra María Fernanda Gómez Macedo en la que me indicaban que era por mi trayectoria profesional, mi formación académica y por mi vinculación con mi comunidad educativa”.
“Yo comencé mi carrera docente en el año 1989 como maestra jardinera y después de tres años pasé a desempeñarme como maestra de grado luego en el 2005 asumí como vicedirectora y desde el 2008 como directora de mi actual establecimiento”, relató orgullosa la docente. Ella es profesora para la enseñanza primaria y analista en gestión educativa aunque a futuro planea continuar la licenciatura correspondiente.
Lelia vive junto a su esposo Gustavo y sus tres hijos, Gustavo Alejandro de 18, María José de 16 y Pablo Agustín de solo 6 años. “El apoyo de mi familia en mi profesión ha sido clave. Mi esposo siempre me animó a seguir estudiando, el cumplía la función de papá y mamá porque cuando yo estudiaba se quedaba con los chicos. Siempre me anima a continuar”, contó.
Vocación docente
Un pensamiento cargado de significado es lo que mueve su tarea educativa diaria: “Cuando me levanto a la mañana e ingreso a la escuela pienso que esos niños pueden ser mis hijos y que es lo que yo quiero para mis hijos: lo mejor”, expresa con sentimiento. “No me imagino mi vida sin la docencia. Desde chica jugaba a ser maestra y con el tiempo mi vocación docente fue despertándose más y más hasta llegar a lo que hoy soy. Es mi pasión, es lo que me permite tener un contacto con los niños y es lo que me deja hacer lo que me gusta y que es enseñar lo que se”, agrega.
“Lo más grato es haber enseñado a mis alumnos y que muchos de ellos hayan completado una carrera profesional y se hayan recibido porque me permite ver en ellos el reflejo de mi actitud como maestra. Cosas ingratas no hay porque la docencia es una vocación que implica tener mucho amor y cada cosa negativa que pudo haber ocurrido tiene solución en el amor puesto”, evaluó al mirar en el tiempo los momentos gratos e ingratos que le dejó su vida de maestra.
“Este premio es fruto de mi comunidad educativa, integrada por los estudiantes, los padres de los chicos y mis compañeros. No es un logro personal sino grupal, institucional y de toda la comunidad de Icaño”, expresa al final del dialogo mantenido.
Alegría compartida
El viernes por la noche, sus compañeros docentes de la escuela Nº 56 le prepararon una fiesta sorpresa para demostrarle el orgullo por el premio recibido. Una emotiva e íntima celebración tuvo como corolario la entrega de una plaqueta por parte del comisionado municipal y ex compañero de Lelia, Luis Herrera.
“La Comisión Municipal de Icaño y la Comunidad toda agradecen su invalorable vocación educadora puesta al servicio de la niñez de nuestro pueblo”, rezó la plaqueta obsequiada durante la sorpresa realizada en el club Alumni.
Cena
sorpresa
Los docentes de la Escuela Nº 56, "Absalón Rojas",
organizaron una cena sorpresa, el 17 de septiembre de 2010. Su
propósito fue homenajear a su directora, por el lauro
recibido.
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