Icaño despidió al Padre Benjamín que compartió 38 años junto a los santiagueños
Icaño

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Icaño, Avellaneda. Emotiva despedida le realizaron los icañenses al querido Padre Benjamín en la noche del miércoles. Colmaron con su presencia la iglesia Virgen del Perpetuo Socorro para compartir con el sacerdote la Santa Misa en la que las lagrimas a lo largo de toda la celebración desnudo el sentimiento de gratitud para con la figura del sacerdote que cumplió 38 años entre los habitantes de todo el departamento Avellaneda.
El padre Benjamin Ricardi fue despedido por vecinos de las distintas comunidades de Icaño.  Este sacerdote llegó desde Rovescala, provincia de Pavia distante a 60 kilómetros de Milan, Italia. Llegó a Santiago del Estero en 1974 y en el año 75 se estableció definitivamente en Herrera hasta la actualidad donde vivió junto a los santiagueños 38 años. Tras un largo viaje en barco llegó con 29 años y vivió toda su vida sacerdotal en Argentina. Con 66 años cumplidos, 38 en el país y 22 como docente en toda la zona, se despidió de sus fieles, colaboradores y amigos con una profunda emoción hasta las lágrimas.
Tras la misa, las diferentes comunidades de Icaño le acercaron sus obsequios con los que le demostraron su afecto. También las instituciones y la Comisión Municipal de Icaño, representada por el comisionado Luis Herrera y el secretario Juan Marcelo Navarro, le entregaron una plaqueta recordatoria en agradecimiento al servicio prestado por el padre “Benja”.
En sus palabras finales describió la razón de su partida definitiva. En su Italia natal tiene a su madre de 81 años, quien tras la muerte de su esposo en el 2001, comenzó a enfermar, y a un hermano suyo también con problemas de salud. Sintió que era tiempo de empezar a devolver en su familia tanto sacrificio: fueron sus familiares los que lo ayudaron económicamente para que pudiera vivir entre los santiagueños y ayudar en el cuidado de la salud de sus familiares.
Tras la misma hubo una cena a la canasta a la que acudieron muchos vecinos para demostrar su gratitud para con el sacerdote.

DESDE EL 12 AL 19 DE FEBRERO
PROGRAMA DE LAS TRINCHERAS

Las trincheras darán inicio el domingo 12 de febrero con la actuación del grupo chamamecero Los Chávez  y la presentación de conjuntos locales. Al día siguiente, lunes 13, actuará Carllitos Giménez "El Príncipe de Añatuya" y más grupos locales mientras que el martes 14 el gran atractivo será El Súper de Oro con Huguito Flores. El jueves 16 será el turno de la peña de las trincheras donde la cartelera incluye a Franco Ramírez, Pastor Luna, Los Hermanitos Núñez
Los Kijanos, Los Alfiles, Turrón Juárez (humorista), Lázaro Moreno y conjuntos locales. El sábado 18, desde las 15,  actuará el guarachero santiagueño  Jorge Véliz y conjuntos locales y finalizará el domingo con la presentación de Mauri y Simón Merlo.
Entre los grupos locales se destacan Flor del Litoral, Los Nuevos del Chamamé Tropical, Galaxia,  Samy Mansilla y el Dúo Carlitos y Víctor.
Trincheras

“Las trincheras son un signo de la perduración de tradiciones aborígenes que debemos investigar”, dijo Julio Carreras

El autor del libro “Historia de Icaño” se refirió a las tradicionales trincheras de carnaval basado en lo que incluyó sobre este tema en su trabajo bibliográfico.
Icaño, Avellaneda. Este año, los icañenses, reviviremos una nueva edición de nuestras trincheras de carnaval. Serán días de música, canto, baile, confraternidad mediante el juego, tradicionales pechadas y sobre todo de encuentro entre quienes habitamos este suelo y quienes transitarán muchos kilómetros para volver a reencontrarse con sus afectos dejados aquí. Por eso es que esta forma de vivir el carnaval es totalmente distinta a las que que concretan en cualquier otra parte de la provincia y el país.
Este acontecimiento, de alto valor social y cultural, ha merecido numerosos estudios sobre su punto de partida y su vinculación con la idiosincrasia del icañense. Uno de los escritos más actuales se encuentra en el libro "Historia de Icaño", del escritor Julio Carreras. Allí presenta una síntesis de lo que le contaron diversos pobladores de Icaño. Algunos de ellos, venidos de otros pueblos cercanos, que transmitían recuerdos de sus abuelos.
“Básicamente es que los aborígenes celebraban en este lugar una especie de ritual, de cuyo contenido espiritual -si lo tenía-, nadie recuerda algo. Pero que evidentemente era una ceremonia que reunía a toda la comunidad tonocoté. Más tarde, con la llegada de los españoles, llegó también el caballo. Y se dio un fenómeno semejante al de los Estados Unidos: en que el aborigen, que no había conocido el caballo, se enamoró de él. Fue un encanto mutuo: los caballos se entendían mejor con los aborígenes que los europeos. Y creo que allí nació la institución de "Las pechadas", que siguieron practicando, más tarde, los criollos”, contó Carreras.
Sobre el valor cultural de las trincheras expresó: “Yo creo que es un signo, precisamente, de la perduración de tradiciones aborígenes que debemos investigar. Creo que se debe profundizar el estudio de estas manifestaciones, para comprender el sentido de la identidad santiagueña.
En muchos casos, esta investigación debe emprenderse de un modo conjetural, porque la negligencia o el desprecio de los españoles hacia lo aborigen han permitido la desaparición -o ha borrado deliberadamente, los indicios gráficos que podríamos haber utilizado para interpretar coherentemente esta Cultura compleja”. Además acotó: “Hoy creo que miles de icañenses llevan en sus genes una holografía de la Cultura milenaria de la cual son herederos. Hay que continuar apoyando, pues, el desarrollo de esta manifestación simbólica de uno de los aspectos más profundos del carácter santiagueño”.
El escritor destacó que “Lo que me fascinó de Icaño es la monumental y extraordinaria obra de los Hermanos Wagner. Estos grandes científicos, iniciaron una exploración comparable -desde mi punto de vista- a las de otros geniales investigadores como Darwin. Schliemann o Lamark. Encontraron rasgos de una Cultura milenaria, la Civilización Chaco-Santiagueña”. Asimismo culminó diciendo: “Sus personalidades, la estatura de su vocación, que los llevó a abandonar las comodidades de París, donde podrían haber vivido tranquilamente y sin mucho esfuerzo toda su vida. Para radicarse en Icaño y entregar su existencia entera al estudio de este gran aporte a la Humanidad que hicieron. Esto, creo, es lo más maravilloso y trascendente que atesora esta noble comunidad”.


Tango

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